Perjura

Más que una escuela,

Un lugar donde conviven artistas emergentes, creadores con trayectoria, jóvenes curiosos y personas que simplemente quieren aprender algo nuevo. Dentro de sus paredes funcionan talleres artísticos, exposiciones, conversatorios, presentaciones de libros y programas formativos para niños, jóvenes y adultos.

WILFREDA LÓPEZ

Los talleres de grabado de Perjura, se llama Wilfreda López, por ser una de las pioneras de la gráfica en Guatemala. Fue una destacada grabadora guatemalteca, reconocida por su trabajo en xilografía durante las décadas de 1940 a 1960.

Wilfreda estudió en México y formó parte del Taller de Gráfica Popular, un movimiento que entendía el grabado como una herramienta de comunicación popular y de transformación social.

Su mayor legado no fue la cantidad de obra que produjo, sino todo lo que enseñó. Por eso su nombre vive en este espacio: porque en Perjura se cree que transmitir el conocimiento es uno de los actos más valiosos que un artista puede hacer.

 

¿Qué es el grabado?


El grabado es una de las disciplinas más antiguas de las artes gráficas. En esencia, consiste en crear una imagen sobre una superficie llamada matriz, que luego se entinta y se presiona sobre papel para obtener una impresión llamada estampa. Este proceso puede repetirse varias veces, lo que permite producir múltiples copias de una misma imagen. 

Lo que hace al grabado único no es solo su resultado, sino todo lo que ocurre en el camino: el tallado, el entintado, la presión, la espera. Cada paso tiene su lógica y su ritmo, y aprender a respetarlos es parte fundamental del proceso.

En Perjura, el grabado no se entiende como una técnica del pasado. Se trae siempre al presente, se experimenta, se adapta y se comparte con una comunidad que sigue creciendo.

Filosofía del taller: aprender desde el error


En la mayoría de los contextos educativos, el error se percibe como algo negativo, algo que hay que evitar o corregir rápidamente. En Perjura, la perspectiva es diferente. 

Aquí se entiende que la experimentación es sana, que la frustración tiene un lugar legítimo dentro del aprendizaje y que las limitaciones no son obstáculos sino oportunidades. El error no detiene el proceso, lo enriquece. Permite entender qué pasó, porqué pasó y cómo hacer las cosas de otra manera la próxima vez.